Espacio Público, Misión del Estado y Gestión Pública

Para describir el espacio público, antes es importante entender que lo privado es aquello que sólo tiene injerencia a la individualidad como una singularidad creada y alimentada por una serie de condiciones que vienen a generar una identidad moral que en su estructura tanto física como normativa o reglamentaria es exclusiva de quienes detentan ese espacio privado. De lo anterior, a través de la historia de la humanidad se construyeron los espacios públicos, en virtud de lo anterior, lo público será entonces la suma de las ideas, costumbres, normas e ideologías privadas que se desarrollan en un ámbito común. Para cuando se logra esa construcción social es entonces cuando, según Arendt (1993), la emergencia de la sociedad –el auge de la administración doméstica, sus actividades, problemas y planes organizativas- desde el oscuro interior del hogar a la luz de la esfera pública, no sólo borró la antigua línea fronteriza entre lo privado y lo político, sino que también cambió casi más allá de lo reconocible el significado de las dos palabras y su significación para la vida del individuo y del ciudadano.
Habiendo definido lo público es importante exponer que ese ámbito requiere para su existencia y consecución un esquema que garantice orden, paz, administración de lo público, inclusión tanto de ideas como de intereses de todos los que conforman la sociedad y además tener una representatividad que logre que la pluralidad se materialice en acciones de gobierno así como de los miembros de la sociedad civil.
Hablando del Estado, es preciso hacer mención que según Aristóteles (2008), todo Estado es, evidentemente, una asociación, y toda asociación no se forma sino en vista de algún bien, puesto que los hombres, cualesquiera que ellos sean, nunca hacen nada sino en vista de lo que les parece ser bueno, ahora bien, en opinión de Porrúa (2006), existen tres maneras posibles de concebir jurídicamente al Estado, la primera de ellas es considerarlo como objeto o como establecimiento, la segunda concibe a la naturaleza del Estado como una relación jurídica y la tercera como una naturaleza de sujeto de derecho. Visto lo anterior es menester decir que la misión del Estado es principalmente garantizar el bien común y la protección de los intereses comunes o colectivos, por ende será necesario contar con una administración de la cosa pública, normar las conductas particulares o privadas y definir los lineamientos de la conducción del Estado, esto biene a traducirse en la implementación de una forma de gobierno, la definición y delimitación de lo público y lo privado, esto para lograr no intervenir en los asuntos privados que no competen a los actores públicos. Según Uvalle (2000), la misión del Estado debe orientarse a cumplir sus tareas con base en los siguientes elementos: tener a su cargo el gobierno de los asuntos estratégicos de la sociedad, como seguridad, relaciones exteriores, hacienda, justicia, orden, defensa, educación, bienestar, salud y medio ambiente, devolver a los agentes económicos aquellas tareas que no reditúan un beneficio estatal, elaborar e implementar políticas que fomenten el progreso material y social, y erradicar las formas de administración que son densas e improductivas, regular el comportamiento de los mercados así como las prácticas de que los mismos derivan, regular las nuevas condiciones laborales con base en el desarrollo tecnológico, alentar las políticas de subcontratación, privatización y concesión para fortalecer los procesos de gestión pública, reconocer la existencia de centros autónomos de gestión social, ampliar el reconocimiento de las organizaciones públicas no estatales, replantear las políticas del bienestar para romper su alcance masivo y de formato único y estimular la aplicación de las políticas públicas, como un medio para ordenar la colaboración democrática en favor de los asuntos públicos. Cuando hablamos del Estado, necesariamente debemos pensar en el individuo, por ello, según Carbonell (2003), las constituciones decimonónicas regularon, fundamentalmente, la relación Persona-Estado, desde esta perspectiva, las libertades, derechos y garantías, incluída la igualdad, tienen, fundamentalmente, efecto vertical. Agrega Carbonell (2003) que la principal obligación del Estado es mantener un ordenamiento en el que todos sean iguales.   
En la actualidad, la administración de la cosa pública se ha materializado de forma monopolizada por los funcionarios del gobierno, eso ha conllevado a generar cierta impunidad, corrupción y una deficiente administración de los bienes públicos, afectando además lo privado con sus consecuencias económicas que resulta del endeudamiento estata; a lo anterior se viene gestando una nueva forma de llevar la administración pública, este nuevo paradigma es conocido cómo Gestión Pública, en opinión de Cabrero (2011) este modelo permitirá revitalizar las organizaciones públicas, ubicándolas en su justa dimensión y realidad administrativa acorde con nuestros tiempos, este modelo asegura Cabrero (2011) diseña elementos explicativos más contundentes acerca de problemas, tecnologías y relaciones, así como desarrolar la capacidad de prescribir modelos de comportamiento que permitan modernizar al sector público.          

 Conclusión:

Si de multiplicar las individualidades en sus propios ámbitos privados resulta la creación del ámbito público, es entonces cuando estamos en presencia del espacio público, luego entonces ese ámbito debe ser administrado para conducirlo hacia la prosperidad, pero, ¿quién habrá de guiar esa conducción?, la respuesta la hemos encontrado en la creación de los órganos de gobierno, en su democratización y en definir su misión; es por ello que nuestros más profundos anhelos de llegar a una buena administración de lo público sólo será posible con la implementación del esquema denominado como “gestión pública”.

Referencias

Arendt, H. (1993). La Condición Humana. Barcelona: Paidós.
Aristóteles. (2008). La Política. México, D.F.: Editorial Época, S.A. de C.V.
Cabrero Mendoza, Enrique (compilador). (2011). Administración Pública. México: Siglo XXI editores, S.A. de C.V.
Carbonell Sánchez, M. (2003). El principio constitucional de igualdad. México: Comisión Nacional de los Derechos Humanos.
Porrúa Pérez, F. (2006). Teoría del Estado. México: Porrúa.

Uvalle Berrones, R. (enero-abril de 2000). Espacio Público, Misión del Estado y Gestión Pública. Convergencia, 255-287.

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