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domingo, 15 de enero de 2012

INFLUENCIA DE LA FAMILIA Y LA RELIGIÓN EN LA CRIMINALIDAD

Breve comentario de la familia. 
Una visión sociológica de la familia ha de contribuir necesariamente al enfoque de los problemas que tiene planteados.
En primer lugar hemos de considerar que la familia es una institución natural; nace de manera espontánea donde quiera que haya hombres. No espera para aparecer a que el Estado le asigne un estatuto jurídico. En un principio, en la mayoría de las sociedades la familia existía sin intervención alguna del Estado y se regía tan sólo por las costumbres tradicionales.
Hemos de tener en cuenta que mucho antes de que las sociedades civiles se construyeran, y que el Estado y los gobiernos se identificasen con la vida de la humanidad, los hombres se reunieron en sociedad, en pequeños grupos, constituyendo la familia, como embrión de toda norma social. Esta primaria significación, es puesta de manifiesto por la doctrina dominante cuando señala que: “La familia en todos los tiempos ha sido y es la verdadera célula de la sociedad y piedra angular del ordenamiento social; no sólo porque constituye un grupo natural e irreductible, que tiene por especial misión la de asegurar la  reproducción o integridad de la vida humana, sino porque, además en su seno se forman y desarrollan los sentimientos de solidaridad, tendencias altruistas y virtudes que ha desempeñado un papel importante formativo del hombre, en orden a su ulterior desarrollo ultrafamiliar, en el ámbito social.
Hacemos este comentario porque indiscutiblemente la familia tiene unas funciones indispensables para el desarrollo armónico de las personas humanas que se pueden manifestar desde múltiples puntos de vista. Incluso en el campo de la mujer, no puede dejar de reconocerse que, desde el punto de vista simplemente biológico lo mismo que desde el punto de vista psicológico, la familia es indispensable para el desarrollo del ser humano. Las investigaciones efectuadas en materia de delincuencia demuestran ampliamente como el sentimiento de inseguridad, consecuencia de la falta o insuficiencia en la vigilancia afectiva de la primera infancia, es un potente factor determinante en el individuo. Las estadísticas y también las investigaciones sociológicas han puesto de relieve la influencia del ambiente familiar en la delincuencia juvenil como el factor primordial de ésta tiene su base en la inestabilidad familiar y de ahí es donde proviene este tipo de delito (violación) que es el tema que nos ocupa.
La familia como un grupo sociológico y en consonancia con la gran importancia funcional que tiene para el Estado y la sociedad, ha sufrido en el transcurso de los últimos siglos un cambio estructural de gran importancia.
El hombre, en contra posición al animal, cuando se encuentra en presencia de un fin, abstrae de las cosas que conoce, el carácter común de medios para conseguirla y aún, entre los medios mismos atrae y elige aquellos más eficaces para alcanzar el fin propuesto.
Este es el fin que persigue la humanidad.
El fin para ser tal, debe ser alcanzable mediante el concurso de la comunidad, y se necesita además, que exista para alcanzar el mencionado fin, una voluntad común que quiera los medios que mejor conduzcan a él.
Esto es, lo que constituye la razón de que la sociedad exista.
La naturaleza misma de la personalidad humana, las propiedades intrínsecas del ser racional, como animal social que es, al decir de Arist6teles, exigen e imponen al hombre como ley ineludible y natural, el hecho de vivir en sociedad.
Augusto Comte estableció claramente la naturaleza social del hombre. “El conglomerado social no tiene por base al individuo sino a la familia, pues toda célula tiene que ser homogénea con el organismo del cual forma parte. El individuo no puede ser el embrión de la sociedad. Este es la familia”. Al respecto, Leopoldo Baeza y Aceves afirma que el creador de la palabra sociología y pontífice del positivismo (desconoció las investigaciones sociológicas modernas que han demostrado que no es la familia el punto de partida de la evolución social, sino que cuando la humanidad ha llegado a la organización familiar es porque ha recorrido ya otras muchas etapas que revelan un mayor atraso en su organización colectiva) Pero sea cual fuere la primera de las formas de la convivencia humana es hoy verdad aceptada Por los sociólogos más distinguidos que la naturaleza del hombre es eminentemente social; es decir, que desde que el hombre aparece sobre la faz de la tierra, aparece ya en el seno de alguna sociedad por rudimentaria que quiera suponerse. La existencia del hombre aislado es hoy en el mundo moderno, una de tantos mitos olvidados por la ciencia.
Así pues, considerando a la familia como la sociedad más antigua, y la única natural, se infiere la existencia de derechos y obligaciones mutuos, que no le fueron otorgados por poder extraño alguno, sino que se deben a la misma naturaleza. Es evidente que la familia no podrá por sí sola satisfacer las necesidades de la persona humana; la sociedad capaz de satisfacer esas necesidades es la sociedad civil, ya que es la única que puede disponer de los elementos necesarios para cumplir satisfactoriamente su cometido. Es este un elemento tan indispensable para la existencia del Derecho social, como lo es de las otras ciencias sociales, y que tiene además dos consecuencias trascendentales: la primera consiste en que la sociedad distingue al hombre  del animal, y la segunda en que la sociabilidad es indispensable para alcanzar los fines de la vida humana. Fines que al nacer de los pueblos emprenden fatigosa marcha a través de las edades, por alcanzar un puesto preferente en el gran concierto de la sociabilidad humana, fines que van adquiriendo como dijera José Manuel Puig Casauranc, aspectos sucesivos al atravesar fases evolutivas diversas y marcando cada etapa que recorren con señales indelebles, de barbarie unas, de progreso otras.
Y estas señales, que como un legado fatal trasmiten los pueblos a la historia que los ha de juzgar, son en todos los casos, bajo formas múltiples, manifestaciones de un estado social, de una intelectualidad y de un nivel moral.
Función socializadora de la familia. Para el recién nacido en necesario para preservar su vida como para adaptarlo a la sociedad en la cual ha de desarrollar sus actividades. En el consiguiente proceso de adaptación, los primeros pasos y los llamados a tener más profundas repercusiones, los dan los niños y el adolescente, en el seno de la familia. La familia está destinada a cumplir una finalidad estrechamente relacionada con la naturaleza y de forma de desarrollo del ser humano.
En resumen, podemos decir que la familia es el elemento necesario para la socialización del niño, apartando o anulando las influencias perniciosas.
Causas que destruyen o aminoran las influencias familiares positivas.
Las causas de las crisis son numerosas y no todas tienen su origen en tiempos recientes, algunas, desde hace siglos, seguidamente se puede ver como repercuten en el aumento de la criminalidad.
Entre las razones de la crisis están los siguientes:
a)     La familia es menos unida que antes, frecuentemente por divergencias de intereses entre los esposos, por la tendencia a hacerlas desempeñar, en aras de una igualdad conyugal mal entendida. Idéntico papel en el hogar.
b)    La vigilancia educativa de los padres sobre la familia se ha relajado, sus miembros pasan cada vez menos tiempo juntos sobre todo porque las actividades de cada uno que desarrollan dentro de horarios que divergen de los ajenos.
c)     El divorcio, que si bien fue instituido con el pretexto de que serviría de remedio sólo a situaciones extremas, se ha extendido hasta convertirse en un problema social.
d)    Los niños pasan mucho tiempo fuera del hogar, no sólo en la escuela, sino en las calles, los clubes y los de centro de recreo, sin la necesaria vigilancia.
e)     Los hijos se emancipan prematuramente, lo que sucede principalmente cuando, como resultado de urgencias económicas, el niño o joven se inicia tempranamente en el trabajo.
f)     Malas condiciones materiales del hogar, sobre todo miseria, suciedad y estreches que provocan promiscuidad e impulsan hacia la calle a los niños.
g)    Impreparación de los padres para cumplir la tarea educativa.
h)     Las generaciones de huérfanos de uno o ambos padres.
i)      A veces no se trata sólo de que los padres sean incapaces de educar debidamente, sino que ellos son inmorales y su inmoralidad se trasmite a los hijos.
Número, orden de nacimientos y sexo de los hijos.
a)     El Primogénito; estadísticas antiguas ya mostraban que el hijo primogénito es mucho más delincuente que su hermano que le sigue.
b)    El Hijo Único; en general, la delincuencia del hijo único es proporcionalmente mayor que la de los niños que tiene hermanos.
c)     La Familia numerosa; en general, los hijos de familias numerosas y más cuanto más numerosas, muestran mayor delincuencia que los hijos que integran hogares pequeños.
d)    Sexo de los hijos; es un hecho que los varones dan, en términos generales, mayor delincuencia que las mujeres.
El hogar desecho. Para cumplir su función socializadora, el hogar debe contar de padre y madre, el primero, al menos idealmente, como factor disciplinario y como sostén económico; lo segundo como elemento conservador, esencialmente hogareño, al que los hijos pueden acogerse en busca de cariño y de comprensión. Si alguno de los padres falta, la capacidad educativa del hogar queda determinada. Puede darse tres situaciones distintas según la razón que llevó al rompimiento.
a)     Muerte de uno o de ambos padres: Esta situación se traduce en falta de cariño y de disciplinas familiares, desequilibrio emocional y aun biológico, crisis económica, etc.
b)    Abandono o deserción: El hecho puede ser voluntario, como cuando resulta de la falta de comprensión entre los padres y la vida familiar se torna intolerable, pero también puede deberse a causas ajenas a la vida intrahogareña.
c)     El divorcio: Esta separación legal en vida de los cónyuges ha sido justamente casa de provocar gran cantidad de delitos, corrientemente los hijos tienen conciencia de lo poco que significan para los padres, pues lo común que sean los intereses de éstos y no los de aquellos los que determinen la separación.
Hogares no bien integrados. Para cumplir su función socializadora, si hogar debe estar no sólo material sino también espiritualmente integrado. Cuando esto no sucede la situación se presenta, por ejemplo, cuando existen conflictos de cultura que dificultan la comprensión entre los miembros de la familia los hijos tienen mayor cultura que los padres, a quienes desprecian o desobedecen; los matrimonios se realizan entre personas sumamente dispares por su cultura, sus ideales o su naturaleza de donde surgen continuas discrepancias.
El hogar criminal. Cuando tratamos el tema de las familias criminales, ya hicimos notar la influencia que el hogar en que existe un ambiente delictivo. Las investigaciones modernas han probado plenamente la importancia del contagio de conductas delictivas, contagio que no sólo proviene de los padres, sino que también procede de los hermanos.
Indisciplina familiar. La disciplina familiar adecuada está lejos de ser la regla, al imponerla, los padres se atienen a su leal saber y entender, cuando no a sus instintos ciegos. Burt encontró que el 25% de los dementes juveniles ingleses por él estudiados, existía el antecedente de disciplina hogareña laxa;; en el 10% de disciplina demasiado estricta.
El estado civil. Se ha intentado también determinar la importancia que el estado civil pueda tener en la delincuencia. Sea que en la criminalidad general el porcentaje menor corresponde a los casados, siguen los viudos, luego los solteros para darse la criminalidad más alta en los divorciados.
Sin embargo, no hay que descuidar el hecho de que el estado civil se combina sin otras condiciones sobre todo de edad, para dar por resultado cierto de conducta.
Religión y delincuencia. Nadie está libre de sentir la tentación de llevar a cabo conductas que, deben ser realizadas, continuarán delito, por tanto, pueden reforzarse los frenos de origen externos: aumentar las leyes, darles eficaz vigencia, crear una fuerte opinión social, acrecentar las fuerzas morales y religiosas.
Debemos consignar tres posiciones:
-          la de quienes creen que la religión ayuda a disminuir la criminalidad;
-          la de quienes piensen que contribuye a aumentarla y la de quienes consideran que en realidad y de modo general,
-          la religión es indiferente en el campo criminal.
Religiosidad de los delincuentes. Uno de los medios más adecuados para descubrir las relaciones entre la religión y el delito consiste en investigar los porcentajes de personas religiosas que existen entre delincuentes y no delincuentes.
Las estadísticas formadas por Kalmar y Weir, ellos comprobaron que mientras sólo 40% de la población  total de EE.UU. se halla registrada como perteneciente a una religión.
Los autores citados comprobaron que muchos que se declaran católicos en realidad no lo eran; de entre tales supuestos católicos, una décima parte no había sido siquiera bautizado, otra décima parte no había recibido la primera comunión, más de un quinto no había recibido la confirmación.
Criminalidad por afiliación religiosa. Hay que averiguar si algunos grupos religiosos, por ser tales o cuales se inclina más a la delincuencia, por lo menos a ciertos tipos de delincuencias.
Los estudios realizados en Europa, tienden a demostrar la mayor delincuencia de los católicos, una intermedia de los protestantes. En Europa los católicos pertenecen a naciones germanas, sajonas escandinavas, los primeros viven en regiones más montañosas, los segundos en regiones llanas, templadas y hasta fríos.
Los católicos abundan más en los sectores económicamente pobres, mientras los protestantes arguyen que los católicos no tienen mayores escrúpulos en cometer delitos ya que la confesión los liberará en su momento, de la carga del pecado.
Los católicos, por su parte, explican las mayores cifras de delincuencia de protestantes, por la falta de confesión.
Forma en que la religión pude influir en la delincuencia. Por ejemplo: sectas africanas e hindúes que exigen sacrificios humanos, sin embargo el propio cristianismo puede dar lugar a que el número de delitos aumente, a través de algunos mecanismos indirectos que pueden reducirse esencialmente a tres:
a)     Creación de formas penales: Las concepciones culturales de un momento dado, influidas por las creencias religiosas, por ejemplo si hoy se declara delito la blasfemia a la inasistencia a misa los domingos, es seguro que habría más delincuentes, pero no porque hubiera aumentado el número de actos criminales sino porque antes era penalmente irrelevante si la califica de otra manera.
b)    La superstición: La religión no es siempre bien entendida por sus adeptos, sobre todo la religión occidentales que tiene bases teológicas generalmente fuera del alcance del común de los fieles. De la religión malentendida resulta a la superstición y el fanatismo, fuentes de numerosos delitos, podemos pensar, por lo que nuestro país toca, en las borracheras que se desencadenan con el pretexto de festividades religiosas.
c)     Ejercicio del culto: Con frecuencia, en los últimos tiempos se declaran que el ejercicio de la religión, bajo ciertas circunstancias, constituye delito.
El cumplimiento de su deber religioso acarrea así a los fieles, el calificativo de criminal.
Moral y religión. Las iglesias, sobre todo cristianas, han insistido de manera permanente en los aspectos sexuales de la conducta, el catolicismo llega inclusive al carácter sagrado.
La carencia de educación sexual entre niños adolescentes, suelen suceder que éstos comentan falta; se producen tensiones emocionales en la conciencia del culpable.
Asistencia social. Fuera del beneficio que significa un freno fundado en la moral y la religión estos ofrecen otros modos de prevención del delito. Así por ejemplo, las parroquias formadas como es debido crean de la vecindad y de la ayuda mutua, tal el caso de los orfanatos y asilos para ancianos y personas desvalidas, colegios, casas de reposo momentáneo, asistencias hogareñas y ayuda económica a los padres.
Conclusiones. En cuanto al método, es claro que cualquier investigación futura debe tener en cuenta la religiosas auténtica y nos meras declaraciones de los integrados. Sin embargo, puede servir de quía el método seguido por Kalmer y Weir; el de indagar por el cumplimiento de ciertas normas religiosas y comparar su grado entre criminalidad y no criminales.